sábado, 3 de enero de 2015

[Cyberpunk-02/01/2015-Darkange-3-2]

Segundo día (continuación)
Nuevos PNJ

  • "J" (chaval extraño) 
Jugadores
  • Eli (Eli) (División Cyberpunk) 
  • Lidia (Mila) (División de Espionaje) 
  • David (Patrokles) (División Fenrir)
Resumen
Continuando desde donde se quedaron el último día, empezaron a adentrarse en la jungla. Nada mas entrar, se encontraron con un chaval de apenas 12 años vestido con una armadura de cuero y portando una lanza. Les comentó que lo que buscaban estaba en las ruinas centrales y se fue.
Empezaron a adentrarse en la jungla, notando el calor abrasador sobre ellos. Al rato de andar les entro hambre, y Patrokles hizo que se acercaran un par de conejos (cosa que por alguna razón no les extraño en absoluto aun tratándose de una jungla tropical), y con ayuda de Mila, consiguieron cargarse uno de los pobres conejos usando su pistola. En eso, un chaval vestido con ropa medianamente moderna y algo estropeada, salto de entre la maleza y rodeó el cuello de Patrokles con un machete. Después de comprobar que tenía toda su atención, le quito el cuchillo y le dio un empujón que hizo que se diese un buen golpe en la cabeza.
Como Patrokles no callaba, el chaval le quiso obligar a comerse el cerebro crudo del conejo al que habían matado, pero este accedió sin rechistar, casi provocándole una vomitera a Mila. Después, como por arte de magia, el conejo volvió a vivir y se fue del sitio.
Desde entonces, el chaval se fue con ellos.
Llegaron hasta el puente de piedra que conectaba un lado del abismo con las ruinas y uno por uno, lo atravesaron. Ahora quedaba abrir la gran puerta de madera que tenían delante. Gracias al chaval, se dieron cuenta de que faltaba un ojo en una escultura de un dragón que presidia la puerta, y fue Eli quien consiguió encontrar el que faltaba. Después de escalar y ponerlo, la puerta se abrió de par en par.
Dentro de la sala había unos círculos concéntricos dibujados en el suelo con inscripciones rúnicas. Como ninguno sabía leer esas inscripciones, probaron a buscar pistas dentro de la gran sala. Mila, o por patosa o por simple mala suerte, tropezó con algo y cayó encima de lo que parecía ser un cadáver aun jugosillo, lo que hizo que se ensuciase bastante. Patrokles fue el trapo en el que se limpio Mila los restos de cadáver. Eli por su parte, encontró una vidriera donde representaba a un hombre que se hacia un corte en la mano y la ponía en el centro de los círculos.
Después de que Eli contase al equipo el descubrimiento, Patrokles trató de repetir el proceso, pero no ocurrió nada. Cuando probó Eli, los círculos empezaron a girar y acabaron mostrando unas escaleras hacia abajo.
Entraron por las escaleras y empezaron a andar por los pasillos iluminados por la luz de unas antorchas, aparentemente recién encendidas. Después de probar por diversos caminos, encontraron el camino correcto y llegaron a una sala con nueve arcos. En ese momento pensaron que lo mejor sería que pusieran ya el cacharro que les había dado la hija de Harold y salir de ahí pitando. Cuando lo pusieron vieron como el chaval, que había estado relativamente callado, le daba a un botón y desaparecía, así que repitió el proceso cada uno del grupo.
Aparecieron todos en casa de la hija de Harold. Allí ella les dio la dirección de la casa de su padre y se fueron, antes quitándose los trajecitos de jardinero (que posteriormente Emily tiro a la incineradora).
Desde la casa de Harold, llamaron a Jason y se reunieron con él y, con unas bolsas de plástico en la cabeza, les condujo hasta la base de HeXagon. Así que nuevos reclutas llegan a la organización...
Volvieron a ir a la sala de los nueve arcos, donde Alpha H (Harold, el hombre lobo) les descifro el arco que ellos querían atravesar y se fueron directos a Alfheim, hogar de los elfos de la luz....

Por esta partida todos los que han jugado reciben 2 puntos de experiencia. Suerte a todos en Alfheim...

2 comentarios:

  1. Estuvo muy bien, me encanta especialmente la parte en que todos los personajes del Master hacen Bullying a Patrokles, (ornitorrinco, yogur, y algunos apodos más muy graciosos) y que hasta el último gesto acaba con un machete en el cuello y teniendo que arrodillarme.
    Patrokles tiene más dignidad que eso y la proxima vez elegirá probablemente volver a su insulsa pero digna vida en el abismo.

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  2. Que yo recuerde J no le obligó a comerse el cerebro del conejo a Patrokles, sino que él con mucho gusto se lo comió (aunque su cuerpo humano se negaba), aunque sí que quería obligarle, pero no llegó a hacer falta.

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